El 'gringo' que emprendió en México y ahora ayuda a los deportados

Trabajar en Apple es el sueño de muchos, pero para Dan DeFossey no lo era todo. Dejó su hogar en Nueva York para iniciar un viaje que lo llevó a la Ciudad de México e iniciar así su propio negocio. No hablaba español y sólo contaba con 2,500 pesos para fundar el restaurante Pinche Gringo BBQ.

En el camino hacia México, Dan se encontró con Roberto Luna, un mexicano que trabaja en el mundo de la música y que además era emprendedor. La mancuerna resultó perfecta pues para esta pareja todo ha sido una aventura. En realidad, antes de abrir su primer restaurante en 2013 en la colonia Narvarte en la Ciudad de México, ninguno de los dos había tenido una gran relación con la comida.
“Al llegar a la Ciudad de México, tenía 2,500 pesos y tres empleados”, señala DeFossey en entrevista con Entrepreneur en Español.
La pareja de emprendedores abrió su restaurante matriz en 2013 en la Narvarte con un concepto que fusionaba los conceptos de un restaurante tradicional y un food truck. Hoy nos encontramos en un almacén de 3,500 metros cuadrados en la colonia Anáhuac, de mesas alargadas, de una barra muy grande y de un escenario para música. Es su segunda sucursal.

Derribar muros

La idea de poner un food truck en un lugar abandonado no era lo que Dan tenía pensado cuando llegó a la Ciudad de México. Sin embargo, tenía poco dinero, un camión lleno con 50 cajas de limonada en polvo auténtica de Estados Unidos y solo la experiencia de hacer BBQ como la realizan en Texas.
“Aprendimos a hacer BBQ con unos mexicanos. Es curioso porque fuimos a excelentes restaurantes en Austin, Texas, y fueron ellos quienes nos enseñaron. Se trata de la antigua técnica norteamericana, pero ya predominan los mexicanos en el sector restaurantero. Adquirieron ese conocimiento, lo detallaron y terminaron por mejorarlo por la gastronomía mexicana y sus especias”, afirmó Roberto Luna.
Pero el restaurante “Pinche Gringo” es mucho más que sus costillas: sí, se especializan en hacer BBQ inspirada en la tradición texana y, a la par, han creado una comunidad inclusiva que le da la bienvenida a cualquiera. Por eso, contrata a deportados de Estados Unidos, que fueron expulsados tras vivir en ese país de forma ilegal.
Actualmente el restaurante emplea a 53 personas en sus dos sucursales y ha logrado que un millón de personas los visiten en sus cuatro años de fundación. Además, todas las cervezas artesanales de barril que venden son mexicanas al igual que su carne, que proviene de Veracruz y Monterrey.
Foto: Entrepreneur en Español
“Entrevisté a un candidato para un puesto de trabajo y me contó su historia. Me dijo que vivió en Estados Unidos por 27 años; tenía una familia allá y fue un ciudadano perfecto hasta que un día se pasó un alto; lo detuvieron y lo deportaron. Todo esto me hizo llorar; siento que como el pinche gringo, soy un representante de mi país y me siento responsable porque mis conciudadanos eligieron a un presidente que está separando a miles de familias”, asegura Dan.
Sucedió tras el triunfo de Donald Trump en 2016, Dan lo recuerda perfecto. Al día siguiente escribió una carta pública en la que “Pinche Gringo” se comprometía a rechazar la xenofobia, el racismo y la división. Parte de esa carta se encuentra pintada en la entrada de la sucursal warehouse. En ella se lee: “Amamos México, nuestro hermoso país”.
Foto: Entrepreneur en Español
Los fundadores afirman que no buscarán por el momento aumentar el número de sucursales pues quieren enfocarse en lo que ellos consideran importante: la calidad de su producto.

Cultura laboral

Los dueños cuentan que han aprendido mucho del proceso de contratación de los deportados en el restaurante, puesto que su cultura dentro de un trabajo es completamente diferente a la de México.
“Yo cuestiono mucho las condiciones en las que vivían allá; por eso hacemos todo como dice la ley —seguro, prestaciones, vacaciones— y les damos la oportunidad de renacer en su país, donde tienen acceso a la gente que los quiere, hablan el mismo idioma”, indica Roberto Luna.
Un ejemplo es Hugo Hernández, de 38 años, quien comenzó hace tres años en el área de comida y hoy ya es director de una sucursal. “Yo, a todos los empresarios que conozco les digo: Esta gente es muy poderosa y hay mucho que aprenderles; abran sus puertas a este tipo de perfil y valórenlos’”.
El éxito en el negocio estuvo desde el momento en que Pinche Gringo BBQ apenas era una idea. Así describe la aventura emprendedora el mexicano Roberto Luna. Pero los éxitos no paran, esta pareja tiene el reto constante de dejar de ser una compañía pequeña para “llevarla a otros niveles.”

Fuente: 1

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